jueves, 24 de noviembre de 2016

Un final y un inicio

Cada día del año 2016 estuvo 95% enfocado en los estudios y compromisos escolares de Laura, el 5% restante lo dedique a uno que otro caso que pude atender.
Siempre fui buena estudiante y mi madre divorciada, como educadora que es, encontró la manera de dejar grabada en mí la firme convicción de hacer el máximo esfuerzo en todo lo que emprenda.

Durante todo el año preste especial atención en cumplir las indicaciones de cada tarea y estudie con Laura hasta que dominará la lección como su propio nombre.

El primer trimestre el promedio no reflejo tal esfuerzo, principalmente por notas injustas que creo haberme buscado por mis continuos reclamos (dulces reclamos) a las maestras.

Laura a pesar de ser extrovertida e inteligente, es también inocente y temerosa, por lo que, no se defiende muy bien de las maestras.

Las maestras, eso es cosa seria. En la escuela de mi hija tienen un sistema digital en internet en el que publican la agenda semanal, algunas veces con indicaciones claras otras con instrucciones casi nulas y es ahí cuando toca adivinar que es lo que quieren y cuando comenzamos todos los padres de familia (en un grupo de whats app) a discutir y acordar de que se trata.

Siento que nuevamente estoy en segundo grado más aún por el hecho de que mi hija está en mi alma mater (la misma escuela en la que hice toda mi primaria y secundaria); pero creo que es más divertido ser la estudiante que ser la madre.

Las agendas incluyen investigaciones, ilustración de vocabularios, ejercicios, talleres, materiales que llevar, lecturas comprensivas todo esto, de más de 20 materias, 5 de ellas completamente en inglés, es agobiante, como madre tengo salir y rastrear materiales, estudiar con ella, buscar figuras, ayudarla en todo.

El segundo trimestre un poco por la decepción del primero otro tanto (lo confieso) por frescura, baje las revoluciones y por irónico que parezca el promedio subió, unas pocas décimas pero subió.

Y estamos en  el tercer trimestre, se acaba el año escolar de Laura, esta por terminar segundo grado y yo comienzo a trabajar en Colón, a tres horas de nuestra casa. Ahora no puedo atender las asignaciones escolares de Laura como antes y aunque el padre me esta ayudando, francamente no es lo mismo, ni parecido.

Finaliza su año escolar e inicio labores en una empresa lejos de casa, esta es una combinación fatal. La semana entrante comienzan los exámenes, en apenas unos días tendremos los resultados del último trimestre, me aterra que sus calificaciones hayan bajado demasiado, hice mi mejor esfuerzo dadas las circunstancias....y el papá..bueno él me ayudo a su modo.


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